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Propuesta:
Candidata al puesto con experiencia notable en las ramas literaria y periodística. Me incorporaría con prontitud a lo que ustedes me indicaran, aunque necesito que me dicten unas normas de temática para cada artículo. Trabajos en páginas webs, colaboraciones... Espero su atenta respuesta. Un cordial saludo... Ana. * a continuacción aquí tienen alguno de mis últimos trabajos para que me valoren: “Avatares” Mirando el paisaje pintado por Jausel Valdés me acuerdo del accidente que tuvo quien me lo regaló. Fui el primero en telefonearle tras saber de su caída, y me confesó que no había sido casual lo de su derrumbamiento. - ¡No me refiero a ningún cubiche, chico! -, exclamó sintiendo la sorpresa que me había llevado. - ¡Déjate! No veas mal donde no lo hay. Las apariencias engañan, mi amigo… -, dije temiendo un próximo conflicto por lo menos verbal con los demócratas del otro lado del charco. - Ellos piensan que ya me aplatané, y quisieron darme el golpe de gracia, compay. Pues yo les voy a fregar, con sus fulas y sus guanajadas -. - Estás muy nervioso -, dije intentando que se tranquilizara. - Esa maldosa que fregó el piso con mucha cera para que yo resbalase, era una jinetera colgada de algún mango yanqui con pasta. Ésos de la Yuma…-. Me quedé pensativo; callado, con el teléfono en la mano… Casi era un atentado eso que con tanta seguridad afirmaba, de que la chica que se encargaba de la limpieza del local, habría preparado una trampa para que mi compadre patinara como si la tarima fuera una pista de hielo. Quizá, como él decía, un neoyorquino con dinero, había metido en la cabeza de la muchacha patrañas políticas o ideas más o menos universales, y ella hubiera decidido combatir con lo que tuviera a mano, bien sea un estropajo y una fregona, o una granada y un fusil. No tenía pruebas concluyentes. Medité antes de decir alguna tontería: - ¡Pero si caíste al poner tú mal el pie! -, descubrí. Ahora el otro interlocutor era el que había enmudecido. Estaba furioso porque creía que por la caída se había mostrado débil a los demás. Mas nunca será así, si luego te vuelves a levantar. Se le oía reír, mientras repetía: - Avatares de la vida, son avatares de la vida… -. PILAR ANA (23 – XI – 2004 ----------------------------------------------- --------------------------- FIN ------------------------------------------- Durante años Si en este momento pudiera cambiar de nombre, de cuerpo y de alma, lo haría ya sin pensarlo... Pero nunca podría cambiar de dueño mi corazón... El dolor insufrible ha anulado otra vez mis sentidos, sin dejarme reaccionar y vivir; tu ausencia lo mitigará durante unos segundos... Sólo hasta que vuelvas a mi lado, y luego te recuerde sin saber si vas a volver. Es tan fulgente y tan frágil el amor entre ambos, que amanece todos los días con seguridad, porque nunca dejan de cuidarlo. Jamás lo han identificado como tal, ni lo han tratado con bajas pasiones o sucios instintos, porque saben los interesados que permanece ahí por más que pasen los años. Incluso se mienten para protegerse, disfrazando un romántico sentimiento de trivial afecto, e imaginaciones absurdas y esperpénticas, con las que pueden huir de un compromiso que les cambiaría la vida. Y esto es lo horrible, lo que transformaría su rutina, su luz de aislamiento, y sus noches angostas... En compañía únicamente de la soledad con la que pueden compartir sus lágrimas de nostalgia y depravación, sin dejar que el otro consuele los humedecidos párpados con un dulce beso que embelesaría todo el temor, que una respiración agitada trata de esconder. Quizá la falsedad de otros podrá corromperlos, quizá instantes de confusión entre ellos, o amores irreales con los que se conformarán... O distracciones con las que creerán llenar sus existencias... O ilusiones caducas que los entretengan... Y así nunca reconocerán que se han amado durante años... Quizá... PILAR ANA TOLOSANA ARTOLA (2 – 6 – 2003) ------------------------------------------------- ----------------------------------------------- Los ------------------------------------------------- Sueño, luego persistes Hay quien se reafirma en que los sueños son el paraíso de los tontos y los desgraciados. La tontería, aunque no lo crean, es un punto en común, algo que todos podríamos contrastar; y la desgracia es la virtud que a todos y cada uno de nosotros, pronto o tarde, nos enseña a ser humildes en acto y pensamiento. Esto convierte a los sueños en algo universal. “Los sueños son deseos reprimidos, fantasías incongruentes…”, recitan algunos. Los suicidas sueñan con la muerte, los pobres con el dinero, los solitarios con la familia y los muertos con la vida… Pero también con un dulce final, con una suave palabra, con que todo sea mejor, o con que todo cambie, y pacifique su existencia y su rutina monótona de desesperaciones. Un mundo irreal se nos presenta; nos gustaría dominarlo y mandar en él objetivamente, como si fuera a otra persona a la que guiáramos en su camino. Y recuerdos… Y visiones… Y alucinaciones… Y bitácoras… serán las que nos ofusquen en nuestra mente ajena, la que no reconoceremos, pero sigue siendo nuestra. En la oscuridad del ser, los sueños pueden ser síntoma de libertad o esclavitud; en el ocaso de los días serán nuestra madera de salvación en un mar de dudas; y tras descubrir que la vida es un frenesí y una ilusión, repetiremos con Calderón que la vida es sueño, y los sueños, sueños son. Dentro de un sueño me puedo evadir de la realidad y ser completamente franca en mis obras. A nadie tengo que dar explicaciones de cómo quiero insertar los hechos y resolverlos. Lo que realmente me molesta es que a veces cuando me despierto no me acuerdo de lo que he soñado… Y vuelvo a cerrar los ojos, y no consigo volver… Y esto, ya sí es una pesadilla. Ni siquiera puedo dormir. Dormir está a varios niveles más bajos que soñar, porque esto es descansar, pero reposar en la nada, en el vacío, en lo que ni es, ni existe… Por otro lado, si no se duerme, no se sueña: lo más cuerdo será que relacione las dos actitudes con una especie de equivalencia onírica, como esas ecuaciones irracionales en las que el amor imposible y la infinitud del universo son constantes aperíodicas. Nos gustaría dominarlo y mandar en él… En nuestro proceso onírico… en nuestra realidad no revelada… en la que ningún protocolo trabaja… y nadie es consciente de nada… Los sueños, esos fogonazos de vaticinada cita a la que no puedes faltar. Lo más normal es que los sueños nos sometan a nosotros, porque si te duermes, y a tu sentido le apetece tener una experiencia de este tipo, no nos quedará otra opción más que divagar en la ficción; y además en el sueño harás lo que jamás te hubieras atrevido a concebir, o te crearás múltiples incertidumbres sobre si además de la que tienes, guardas otra personalidad en tu interior completamente psicótica. Los sueños son como pequeños viajes virtuales. Hace tiempo vi una película sobre un futuro, no sé como de lejano pero sí un poquito desequilibrado: se ofertaban vacaciones virtuales; esto era vacaciones a la carta: elegías los personajes que querías que te acompañaran, los ambientes que deseabas visitar, las actividades que ansiabas efectuar... Siempre he pensado que podían idear algo así para las noches aburridas en las que a una le apeteciera tener sueños encantadores: ni juegos para la videoconsola, ni libros de escritores en paro forzoso, ni programas de televisión en los que prime el escándalo, ni películas de escarnio y mofa… Todos a diseñar distintas trayectorias fantásticas para nuestras noches más sosas. La analogía sería más coherente entre los sueños y los viajes astrales. En el plano astral no necesitas caminar para llegar a un lugar; sólo con especularlo transitas hasta allí a la velocidad del pensamiento. Lo que yo intento una y otra vez, es imaginarme el sitio al que quiero llegar y recorrerlo con la mente incluso, sin embargo cuando me duermo, sigo apareciendo en los lugares más impensables. Falta de práctica, supongo… Hay que intentarlo muchas veces hasta que sale. No obstante, es un chollo si aprendes. Cuando se te repite un sueño, dicen que hay que apuntarlo, porque seguramente guarde un significado intrínseco... ¿Y cuando tienes un “no-sueño”? ¿Será una inactividad total o parcial del cerebro? ¿Una muerte momentánea del cerebro? La primera vez que me pasó, fui yo la primera en quedarme boquiabierta… Pasmada y estupididizada… como expresaría en un caso así el protagonista de “Una Mente Maravillosa”; me imagino. La historia onírica era que sin saber porqué ni cómo había llegado hasta allí, me encuentro en un pasillo enmoquetado de un verde muy oscuro de paredes frías y lámparas adornadas con mugrientas gárgolas que intimidan mis aciagos pasos hacia lo desconocido. De pronto, las menesterosas luces se apagan, y antes de que pueda asustarme, sale como extirpado de mi garganta un grito terrorífico al sentir en mi nuca una mano afilada y ganchuda, que ipsofacto me tapa la boca por la que esgrimo mi pánico. Entonces, la luz viene y se va… viene y se va… se va y viene… como si las alas de una mariposa aletearan entre las lamparillas y yo La sombra intermitente me deja libre para que me pueda volver y verle el rostro: es una faz pálida, dura, casi encallecida por los años y las desilusiones, que me mira con nostalgia, como si me conociera desde hace mucho tiempo; y yo le observo con sorpresa y asombro porque es la primera vez que la veo. Noche tras noche, contemplo el semblante de mi sueño, convencida de que su tacto eternal, y su olor a pergamino e incienso, podré encontrarlos en algún escondite de la realidad; en algún refugio en el que puedas persistir. PILAR ANA TOLOSANA ARTOLA ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Con esto, tendrán una noción de lo que puedo hacer. Claro, que me adaptaría a sus normas de extensión, y a los datos a los que ustedes aludan.
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